Dejando claro quien es Chile
El Miercoles a las 8 am estabamos ahi, subiendonos a nuestro vuelo Gol que nos llevaba a Buenos Aires. Ese dia jugaba Catolica y se veian algunos extraños seres con indumentaria de ese equipo. Tambien aparecian hinchas del albo, con sus polerones, camisetas, gorros y hasta una niñita con una bandera sobre los hombros. Persona a la que le preguntaras iba a ambos partidos, fuera de Colo-Colo, de Catolica, de La Serena, O' Higgins y hasta chunchos, porque parece que la falta de exitos los obligaba a ir a ver a sus dos archirrivales al vecino pais.
La llegada al pais fue tranquila y lo espectacular comenzo con nuestra primera visita al centro. Uno se sentia raro ahi entre tanto chileno, en el centro barrio de Florida en Buenos Aires. Terminando la tarde, cuando emprendiamos nuestro viaje al Monumental de Nuñez vimos ya en el obelisco grupos de garreros concentrados esperando o simplemente descansando.
El jueves era el gran dia, el dia "D". En el partido de Catolica ya se veia la gran cantidad de chilenos y el tema era: si ellos casi habian llenado la bandeja visitante, que iba a pasar con Colo-Colo al otro dia. Llegamos al centro y nuestra sorpresa fue inmensa. A lo lejos pensamos que era una manifestacion por los problemas del campo, pero al acercarnos vimos que no, que era nuestra hinchada, la del pueblo, la Garra Blanca que tenia completamente colapsado el principal icono bonaerense, el Obelisco.
Partimos rumbo al Hotel porque mis amigos eran primos de Jose Pedro Fuenzalida, asi que podiamos ingresar y nuevamente quedamos impactados con la gran cantidad de garreros a las afueras del Hotel. Estuvimos un rato ahi y partimos a comer. Estabamos almorzando y empezamos a escuchar "Esta es la Garra Blanca, la que tiene aguante..." y salimos fuera del restaurant y nos quedamos atonitos a la gran fiesta que habia ahi. Eran al menos 1000 garreros en caminata por el paseo peatonal Lavalle entonando cantos del albo y desafiando a cual argentino se le cruzara por delante, porque todos confiabamos en un gran resultado en la Bombonera.
Llegaba el momento de partir al Estadio y al ir por la 9 de Julio nos acercamos a cerca de 10 micros que se encontraban estacionadas a un lado repletas de garreros y vimos que una tenia bombos, cuncunas y lienzos, a lo que dijimos: "hoy tendremos nuestra propia fiesta". Fue algo inimaginable, que yo creo que ni el mas de los positivistas hubiera esperado para lo que vivimos esa noche, algo que solo lo puede explicar alguien que lo vivio y lo sintio.
Ya en el Estadio se veia un gran mar de chilenos, de garreros, de gente esforzada y humilde que habia juntado hasta el ultimo peso e incluso endeudado para ir a ser parte de algo historico. Los medios hablan de 1500 chilenos, pero sinceramente, si River lleva 3000 y no llena la bandeja, ¿Quien entiende que estando repleta hubieran tan solo 1500 chilenos? Eso lo dejo a pensamiento propio de ustedes, porque yo personalmente, creo que eramos mas de 3000.
El partido era de ensueño; la barra con bombos, lienzos, bandera gigante, papel picado y un aguante espectacular, era una fiesta. La expulsion, el penal y el gol del Grillo nos hacian soñar despiertos con una celebracion utopica por las calles de Buenos Aires. Lo que paso, lo definio el destino y el ingrato momento que viviamos con nuestro cuerpo tecnico. Lo que si, vivimos una fiesta, y una fiesta dificil de olvidar, porque si algo queda cada dia mas claro, es que somos la Garra Blanca, la Hinchada Popular.
Que siga la fiesta, en todo Chile y en otras partes del mundo, porque esto no acaba aca, sino que tan solo empieza a poscicionarnos como una de las hinchadas mas fieles y que mas acompaña a su equipo.
Y para la contra, el dia que lleguen a la Bombonera llamennos para hacerles un manual de como dejar loco a los argentinos en su casa, en el centro de su ciudad y en el maximo icono de su pais.




